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Última actualización: 19/10/2018
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Ford BM, Tai S, Fantegrossi WE, Prather PL. Synthetic pot: not your grandfathers marijuana
Trends in Pharmacological Sciences (Trends Pharmacol Sci)
marzo 2017
Volumen 38 nº 3 página(s) 257-76

A principios de los años 2000 en Europa y poco después en EEUU se comenzaron a vender formas “legales” de cannabis bajo en nombre de K2 o también Spice (más información en: http://www.deadiversion.usdoj.gov/. Estos productos fueron descritos como cannabinoides sintéticos (CS). Producen efectos psicótropos por acción sobre receptores CB1.

El K2 y el Spice contienen una mezcla de cannabinoides sintéticos que han sido sintetizados ilegalmente y que son pulverizados en forma de aerosol sobre plantas inertes, con el fin de imitar el aspecto y los efectos psicótropos del cannabis.

No fue hasta finales de 2008 que las propiedades psicoactivas de estos productos fueron investigados por el Centro Europeo de Seguimiento de Drogas y Adicciones a Drogas. Los análisis de estas mezclas de hierbas identificaron los productos JWH-018 [1-pentil-3-(1-naftoil)indol] y CP 47,497 como los principales principios activos, que se denominan genéricamente cannabimiméticos sintéticos. Desde entonces se han identificado más de 150 otros CS.

No tienen una estructura análoga a la del THC, de manera que son consumidos a menudo por adolescentes y militares para eludir las pruebas de detección.

Son falsamente comercializados como sustitutos seguros del cannabis. En realidad, se trata de un grupo de compuestos con estructuras químicas muy variadas, de fácil síntesis, que producen efectos adversos distintos de los del THC.

Por ejemplo, el riesgo de psicosis es elevado con CS, pero raro con THC; alucinaciones, delirio, confusión, ansiedad, ataque de pánico, agitación e irritabilidad son frecuentes con CS y raras con THC. Con CS se han registrado casos de automutilación, convulsiones, catatonía e isquemia cerebral aguda, que no han sido observados con THC (excepto catatonía muy raramente). También se han registrado casos de necrosis tubular aguda, nefritis intersticial aguda e insuficiencia renal aguda con CS, pero no con THC. Hasta ahora se han registrado 20 casos de intoxicación mortal por CS, y ninguno con THC.

El autor de esta larga revisión concluye que está claro que los CS no constituyen una alternativa segura al cannabis.