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Última actualización: 18/9/2019
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Lillicrap D. Bispecific antibody therapy in hemophilia
The New England Journal of Medicine (N Engl J Med)
10 de julio 2017
página(s) 1

En la hemofilia A, la hemorragia es consecuencia de un déficit o una disfunción del factor VII, una proteína que actúa como cofactor de la coagulación. Durante 50 años el tratamiento y la prevención de la hemorragia se ha realizado mediante la infusión intravenosa de tratamiento de sustitución con factor VIII derivado de plasma o bien recombinante. Con una semivida de eliminación de 12 h, estas infusiones tienen que ser repetidas varias veces cada semana para mantener niveles protectores de factor VIII en sangre, y aunque recientemente las técnicas de bioingeniería han producido moléculas de factor VIII con una semivida de eliminación de unas 18 h, se siguen buscando tratamientos más cómodos.

Todos los concentrados de factor VIII actualmente disponibles tienen una eficacia hemostática excelente, pero en alrededor de un 30% de los pacientes con déficit grave de factor VIII, el tratamiento resulta sensiblemente complicado por el desarrollo de una respuesta inmunitaria anti-factor VIII, que neutraliza la función del factor VIII administrado por infusión.

El desarrollo de anticuerpos contra el factor VIII exige una modificación radical del tratamiento clínico: la hemorragia es tratada con productos hemostáticos que cortocircuitan la cadena [factor VII activado recombinante (factor VIIa) y concentrado de complejo protrombínico activado] y se aplican medidas para inducir tolerancia inmunitaria al factor VIII, generalmente mediante infusiones repetidas de factor VIII durante un largo período de tiempo. Ninguna de estas estrategias tiene eficacia generalizada (alrededor de 90% en el tratamiento de la hemorragia y alrededor de 75% en la inducción de tolerancia inmunitaria), y la aplicación práctica de ambas estrategias es complicada. No es sorprendente que la calidad de vida del paciente resulte afectada; el tratamiento de algunos episodios puede llegar a costar más de un millón de dólares.

Una elegante nueva solución para el tratamiento de este grupo de pacientes es la basada en un anticuerpo IgG4 biespecífico recombinante humanizado, emicizumab, que se fija al factor IX y al factor X y así ejerce parte de la función de cofactor propia del factor VIIIa. La estructura de emicizumab no es reconocida por los anticuerpos anti-factor VIII, y no se ha demostrado que desencadene una respuesta de anticuerpos neutralizantes.

En un ensayo clínico en fase I no se registraron efectos tóxicos limitadores de la dosis con la administración semanal de emicizumab por vía subcutánea, y se registró una reducción significativa de la incidencia de hemorragia en 18 personas con hemofilia A con o sin inhibidor del factor VIII.