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Última actualización: 30/3/2020
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Alijotas-Reig J, Esteve-Valverde E. Embarazo y enfermedades autoinmunitarias
Medicina Clínica (Barcelona) (Med Clin (Barc))
febrero 2017
Volumen 148 página(s) 161-3

"Las enfermedades autoinmunitarias (EA) son un grupo heterogéneo de dolencias que comparten varias características, a saber: pérdida de la tolerancia a moléculas propias, ser mucho más frecuentes en el sexo femenino, comenzar habitualmente entre los 18 y los 40 años y tener un curso crónico. Por tanto, no es de extrañar que la gestación y las EA puedan coincidir en el mismo grupo poblacional –mujeres de edad fértil–.

Todavía hoy, tener una EA puede llegar a ser una contraindicación formal para gestar. Afortunadamente, el diagnóstico precoz y el mayor conocimiento de la evolución de estas enfermedades han permitido que muchas de estas mujeres puedan acceder a la maternidad. Para ello, estas enfermedades deben estar en remisión, y esto generalmente solo se consigue con el uso de fármacos antiinflamatorios y/o inmunosupresores.

Durante el embarazo, no se recomienda retirar todos los fármacos que han permitido controlar la enfermedad. Evidentemente, antes de dar nuestro visto bueno al embarazo habrá que haber intentado reducir el número y la dosis de fármacos, o cambiar a moléculas permitidas durante la gestación y que teóricamente puedan seguir controlando la enfermedad. Hay que verificar y cambiar, si es necesario, otros fármacos acompañantes, como hipolipidemiantes o hipotensores, que pudieran ser embriotóxicos. En esta línea, hay que tener cuidado con la administración de antiinflamatorios no esteroideos a partir de la semana 28-30 de la gestación, dado su efecto negativo sobre el ductus y la arteria renal del feto. A fin de evitar complicaciones maternas y fetales, debemos insistir en administrar la dosis más baja posible de glucocorticoides no fluorados –prednisona o prednisolona–, a no ser que se pretenda que estos atraviesen la barrera placentaria (8-10% de la dosis total). Por tanto, cuando se decida administrarlos en forma de bolo, las dosis debe ser inferior. Se debe introducir o no retirar los antipalúdicos de síntesis (hidroxicloroquina), en especial si la paciente ha tenido afectación glomerular renal. Pueden seguir administrándose azatioprina, inhibidores de la ciclofilina, gammaglobulinas y bloqueantes del TNF-a, entre otros, con seguridad durante la gestación. También pueden utilizarse sin restricción fármacos vasodilatadores como sildenafilo, óxido nítrico y prostaciclina. Tengamos presente la importancia de dar aspirina preconcepcional y más tarde asociar heparina a dosis profiláctica –mejor de bajo peso molecular– en los casos de pacientes con síndrome antifosfolipídico o con positividad repetida para anticoagulante lúpico o con triple positividad aun en ausencia de los criterios de clasificación de Sídney.

Recomendamos que estas pacientes sean atendidas por un equipo multidisciplinario con experiencia en el tratamiento de estas dolencias, que debería estar liderado por clínicos con dominio de las EA (internistas, reumatólogos) y obstetras expertos, con el soporte de hematólogos cuando fuera necesario."