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Última actualización: 25/5/2020
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Welch HG, Prorok PC, O'Malley AJ, Kramer BS. Breast-cancer tumor size, overdiagnosis, and mammography screening effectiveness
The New England Journal of Medicine (N Engl J Med)
13 de octubre 2016
Volumen 375 nº 15 página(s) 1438-47

Este estudio muestra claramente cómo el cribado del cáncer de mama por mamografía da lugar a un mayor número de casos diagnosticados innecesariamente que a su detección precoz.

ANTECEDENTES: El objetivo del cribado por mamografía es detectar tumores malignos de pequeño tamaño antes de que causen síntomas. Por lo tanto un cribado efectivo debería resultar en la detección de un número mayor de tumores de pequeño tamaño, seguida de un menor número de tumores de mayor tamaño a medida que avance el tiempo.

MÉTODOS: Se utilizaron datos del programa SEER (Surveillance, Epidemiology, and End Results) de 1975 a 2012, para calcular la distribución de tumores según su tamaño y la incidencia específica por localización de cáncer de mama en mujeres de 40 años o más. A continuación se calculó la tasa de letalidad específica para cada tipo de tumor (según tamaño) en dos períodos: un período inicial antes de la aplicación generalizada de la mamografía (de 1975 a 1979) y un período que incluye los años más recientes para los que se disponía ya de datos de 10 años de seguimiento (2000 a 2012).

RESULTADOS: Tras el advenimiento del cribado por mamografía, la proporción de tumores de mama de pequeño tamaño detectados (tumores invasivos de <2 cm o carcinomas in situ) aumentó de 36% a 68%; la proporción de tumores detectados de mayor tamaño (tumores invasivos de >2 cm) disminuyó de 64% a 32%.

Sin embargo, esta tendencia no fue tanto consecuencia de una disminución importante de la incidencia de tumores de mayor tamaño (con 30 casos menos de cáncer observados por 100.000 mujeres en el período posterior al advenimiento de la mamografía, comparado con el período anterior a la mamografía), como sobre todo de un importante incremento del número de tumores pequeños detectados (de los que se observaron 162 casos más por 100.000 mujeres).

Suponiendo que la incidencia de la enfermedad hubiera sido estable en este tiempo, se debería esperar que sólo 30 de los 162 casos adicionales de cáncer de pequeño tamaño detectados por 100.000 mujeres progresaran a tumor de mayor tamaño, lo que implica que los 132 casos restantes (162–30) fueron innecesariamente diagnosticados (es decir, con el cribado se detectaron casos de cáncer que nunca hubieran progresado para producir síntomas clínicos).

El efecto del cribado consistente en disminuir la mortalidad por cáncer de mama se refleja en la incidencia decreciente de los tumores de mayor tamaño. Sin embargo, específicamente con estos tumores de mayor tamaño, la disminución de la tasa de letalidad sugiere que la mejora del tratamiento del cáncer de mama ha sido responsable de por lo menos dos terceras partes de la reducción de la mortalidad por cáncer de mama.

CONCLUSIONES: Aunque tras la introducción del cribado por mamografía disminuyó la tasa de detección de tumores de mayor tamaño, la distribución más favorable de la proporción de tumores de pequeño tamaño fue principalmente consecuencia de la detección adicional de tumores de pequeño tamaño. La mujer tuvo mayor probabilidad de ser innecesariamente diagnosticada de cáncer de mama que de detección más precoz de un tumor que estaba destinado a seguir creciendo. La reducción de la mortalidad por cáncer de mama tras la introducción del cribado por mamografía fue predominantemente consecuencia de una mejora del tratamiento de la enfermedad.

[Un comentarista de JW recuerda que las recomendaciones oficiales en EEUU indican cribado bianual a partir de 50 años de edad.]