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Última actualización: 8/12/2019
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Ref. ID 100604
 
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Whittle J. Blood pressure variability and cardiovascular risk
British Medical Journal (BMJ)
10 de agosto 2016
Volumen 354 página(s) i4190

Aunque la hipertensión arterial incrementa el riesgo cardiovascular, la magnitud de este riesgo en cada paciente está afectada por muchas otras características.

El metanálisis de Stevens et al-100603 ha hallado pruebas consistentes de que una mayor variabilidad entre los valores de presión arterial (PA) registrados en las visitas sucesivas de seguimiento a lo largo de meses o de años se asocia a un incremento del riesgo cardiovascular.

En primer lugar, la variabilidad en el registro de presión arterial en diferentes visitas no informa mucho sobre la adhesión al tratamiento farmacológico. En estudios anteriores se ha demostrado que la variabilidad en la adhesión influye poco sobre la variabilidad de la PA.

En segundo lugar, sería prematuro elegir el antihipertensivo según su impacto sobre la variabilidad de la PA. Se han descrito diferencias de efectos entre los antihipertensivos de primera línea, que han sido reproducidas en varios estudios; sin embargo, esas diferencias son pequeñas y probablemente sin repercusión clínica. Además, los numerosos ensayos realizados han mostrado que los resultados clínicos globales son suficientemente similares para que la elección del fármaco dependa de otros aspectos, como la comorbididad. Por lo tanto, es difícil admitir que los antihipertensivos se deben seleccionar según su impacto sobre la variabilidad de la PA. Por otra parte, también es cierto que los “bloqueadores de los canales de calcio” [se supone que se refiere a amlodipina, y no a la nifedipina convencional, que se asocia o se asociaba a un incremento del riesgo de infarto de miocardio] son los que más reducen la variabilidad de la PA y son el grupo preferido para la reducción del riesgo de ictus.

La falta de pruebas procedentes de ensayos clínicos ha dado lugar a una modificación de las recomendaciones anteriores, y en la actualidad se sugiere que el mayor riesgo asociado a las patologías asociadas a la hipertensión en cada paciente o la lesión de órganos vitales debería hacer disminuir los umbrales de tratamiento y los objetivos terapéuticos. Sin embargo, el reciente ensayo clínico SPRINT ha demostrado el valor de estratificar el riesgo. En este ensayo se halló qie los participantes tratados para conseguir una PAS de 120 mm Hg mostraron una tasa anual de insuficiencia cardíaca (ICC) + infarto de miocardio (IAM) + ictus + muerte cardiovascular de 1,65%, comparado con 2,19% en los pacientes tratados para conseguir una PAS de 140 mm Hg. En este ensayo los pacientes de edad más avanzada tuvieron un beneficio absoluto todavía mayor, y entre ellos los más frágiles todavía más.

[Dar como muy importante una diferencia de la variable cardiovascular compuesta de 2,19% a 1,65%, sin citar la tolerabilidad del tratamiento en cada paciente, parece más bien exagerado y quizá agresivo.]