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Última actualización: 26/9/2018
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Ghinea N, Lipworth W, Kerridge I. Propaganda or the cost of innovation? Challenging the high price of new drugs
British Medical Journal (BMJ)
11 de marzo 2016
Volumen 352 página(s) i1284

En 2014 IMS calculaba que en 2018 el gasto total mundial en medicamentos sería de casi 1,3 billones de $, lo que supondría un incremento de más de 30% en los últimos cinco años. Se calcula que un 40% de este crecimiento se debe a los medicamentos de especialidad, y se calcula que en 2018 estos fármacos supondrán un 50% del consumo de medicamentos en EEUU.

Estas estimaciones podrían quedarse cortas. Por ejemplo, la predicción de IMS de que el gasto global en medicamentos oncológicos alcanzaría los 100.000 M$ en 2018 ya fue superada en 2014, y la de que los medicamentos de la hepatitis C alcanzarían 100.000 M$ en 2018 también se quedó baja.

Cohen y Felix han identificado 11 fármacos para enfermedades raras aprobados por la FDA que cuestan más de 225.000 $ por paciente y año. Algunos no son sólo caros, sino también de precio muy elevado por cada QALY ganado. Por ejemplo, el tratamiento sustitutivo para la enfermedad de Fabry cuesta 3,6 M€ por QALY ganado, la alglucosidasa alfa para la enfermedad de Pompe cuesta 15 M€ y el ivacaftor para la fibrosis quística 1,7 M€. Estos fármacos desequilibran cualquier presupuesto. Por ejemplo, en Lituania tratar a 10 pacientes con mucopolisacaridosis VI costaría el equivalente de 17% del presupuesto nacional de sanidad.

¿Cuánto cuesta desarrollar un nuevo fármaco?

En 2014 en Centro de Estudios sobre el Desarrollo de Fármacos de la Tufts University (un centro financiado por la gran industria farmacéutica de EEUU) calculó que el coste de desarrollar un nuevo medicamento y comercializarlo es de 2.600 M$, el doble de la cantidad que había calculado en 2003, que era de 1.220 M$. Esta estimación ha sido ampliamente criticada porque ignora las aportaciones de la investigación financiado con fondos públicos (en oncología se estima que suponen un 85% del coste de I+D), porque exagera los beneficios a los inversores y porque ignora la enorme cantidad de reservas en efectivo que las compañías farmacéuticas pueden usar para invertir en investigación. Además, no hay transparencia sobre los costes reales de las compañías ni los fármacos que fueron seleccionados para hacer estos cálculos (que fueron realizados con muestras de la totalidad de los aprobados por la FDA).

Explicaciones alternativas de los precios altos de los medicamentos

Hay que tener en cuenta que el mercado farmacéutico no es un “mercado libre”, y que puede ser fácilmente manipulado, por programas sanitarios públicos que negocian descuentos o tienen otras vías de financiación.

Además, y más importante todavía, en EEUU se ha procedido en los últimos años a una desregulación activa, mediante leyes que limitan las posibilidades del pagador de aprovecharse de estrategias de control de precios. Esto tiene repercusión global, porque los precios elevados fijados en EEUU tienen un efecto directo sobre los precios en otros países. Además, los acuerdos TRIPS (ADPIC) facilitan a las compañías el alargamiento de la patente con varias estrategias posibles.

Además, las compañías pueden mantener precios altos con otras estrategias. Por ejemplo, retirando del mercado un fármaco menos caro para forzar la captación de alternativas más caras, negociar con competidores de genéricos para que retrasen su salida al mercado, o comercializar nombres de marca parecidos para ampliar el período de patente, luchar de manera agresiva contra la competencia por genéricos y abusar de la legislación destinada a estimular la investigación en enfermedades raras, para desarrollar fármacos de grandes ventas (no huérfanos) y ampliar sus patentes sobre los productos que ya tienen.

Principales mensajes

- El coste de los fármacos, sobre todo de los nuevos biotecnológicos, està colapsando los presupuestos de los sistemas sanitarios de todo el mundo.

- Se sabe poco de lo que cuesta realmente desarrollar un nuevo fármaco, y por lo tanto de su vale la pena.

- Esto limita la capacidad de los financiadores públicos y privados de negociar precios asequibles y demostrar que están comprando un bien realmente valioso.

- Con el fin de dotar de transparencia al sistema, es necesario dar a conocer la información sobre los costes de desarrollar un nuevo fármaco, tanto a los financiadores como a los ciudadanos.