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Última actualización: 18/6/2018
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Alpern JD, Song J, Stauffer WM. Essential medicines in the United States - Why access is diminishing
The New England Journal of Medicine (N Engl J Med)
19 de mayo 2016
Volumen 374 nº 20 página(s) 1904-7

El 10 de agosto de 2015 la compañía Turing Pharmaceuticals adquirió los derechos de comercialización del fármaco pirimetamina (Daraprim®), un antiguo tratamiento para la toxoplasmosis. El precio del fármaco fue incrementado en un 5.433%. A pesar del impacto mediático de la noticia, que originó también la comparecencia del director de la compañía en el Congreso de EEUU, y de que el precio fue reducido, este sigue siendo prohibitivo.

No se trata del único incremento desmesurado de precio de un fármaco considerado medicamento esencial por la OMS. A continuación se indican otros. Se indica el nombre del fármaco, el número de fabricantes en el mundo, la indicación, el año inicial de aprobación por la FDA, el porcentaje de incremento del precio y el año de este incremento.

Pirimetamina. Un fabricante. Toxoplasmosis. Antes de 1982. 5.433%. 2015.

Dactinomicina. Un fabricante. Varios tumores. Antes de 1982. 3.437%. 2006.

Cicloserina. Un fabricante. Tuberculosis multirresistente. Antes de 1982. 2.248%. 2015.

Albendazol. Un fabricante. Equinococosis y neurocisticercosis. 1996. 1.920%. 2010-13.

Flucitosina. Dos fabricantes. Meningitis criptocócica. Antes de 1982. 1.864%. 2005-2014.

Procarbacina. Un fabricante. Linfoma de Hodgkin y tumores cerebrales. Antes de 1982. 1.537%. 2004.

Praziquantel. Un fabricante. Esquistosomiasis y otras parasitarias. 1982. 356%. 2015.

Clorambucil. Un fabricante. Leucemia linfoide crónica. Antes de 1982. 334%. 2012-15.

Penicilamina. Un fabricante. Enfermedad de Wilson y cistinuria. Antes de 1982. 300%. 2015.

Nitroprusiato sódico. Un fabricante. Crisis hipertensiva. Antes de 1982. 212%. 2015.

Los autores concluyen: “Creemos que permitir a Medicaid que negocie los precios de los medicamentos y abrir los mercados de EEUU a los medicamentos importados sería una respuesta reguladora bienvenida. La calidad y la seguridad se podrían garantizar sobre l base de la confianza en otras agencias reguladoras prestigiosas, como la canadiense y la europea. También se podrían aplicar otros mecanismos reguladores aceptados, como las recomendaciones de la OMS destinadas a asegurar que en la producción de fármacos se aplican prácticas de manufactura y de laboratorio adecuadas.

Hasta que los líderes de la regulación y los gestores sanitarios no consideren propuestas creativas para afrontar los incentivos socialmente perjudiciales de la fabricación de medicamentos y la fijación de sus precios, las compañías farmacéuticas seguirán creciendo vigorosamente a costa de los impuestos de los ciudadanos y de los pacientes vulnerables. Mientras tanto, los proveedores tienen que prescribir fármacos que saben que son inasequibles, confiar en opciones terapéuticas que no son de primera línea o ayudar a los pacientes a adquirir sus medicaciones a través de fuentes alternativas y no reguladas”.