Sistema de Información Esencial en Terapéutica y Salud

@SIETES7

Última actualización: 24/6/2019
SIETES contiene 92761 citas

 
Ref. ID 100322
 
Tweet
Kuller LH. Do proton pump inhibitors increase the risk of dementia?
JAMA Neurology (JAMA Neurology)
abril 2016
Volumen 73 nº 16 página(s) 379-81

Se comenta el estudio de Gomm et al-100299 sobre exposición crónica a fármacos inhibidores de la bomba de protones y aumento del riesgo de demencia.

En 2015 el Estudio Alemán sobre Envejecimiento, Función Cognitiva y Demencia informó que entre 2.911 personas de 75 años o más, el uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP) se asocia a un incremento del riesgo de demencia [HR=1,33 (IC95%, 1,04-1,83)] y de enfermedad de Alzheimer [HR=1,44 (IC95%, 1,01-2,06)]. En otro estudio, Gomm et al usaron información de una mutua sanitaria de Alemania y hallaron un riesgo de magnitud similar [HR=1,44 (IC95%, 1,36-1,52)]. El primer estudio aportó mayor calidad de la información clínica (sobre todo sobre el diagnóstico y curso de demencia), y el segundo aportó números elevados de personas, por lo que se pueden considerar complementarios.

El autor comenta la dificultad de establecer esta asociación epidemiológica a causa de la baja prevalencia de uso de los IBP. Cita cifras de la encuesta NHANES en EEUU, que indican que el 1999-2000 un 3,4% de los hombres mayores de 65 años y un 4,8% de las mujeres mayores de 65 años tomaban IBP, y que estas proporciones aumentaron a 7% y 8,5%, respectivamente, en 2011-13. [En Catalunya un 57,6% de los ciudadanos mayores de 65 años reciben tratamiento con IBP cada año.]

Un incremento del riesgo de demencia de 1,4 veces implica un aumento de la incidencia de demencia de 6% anual a alrededor de 8,4% al año. Dado que en EEUU hay 13,5 millones de personas de 75 a 84 años, y dado que un 3% toma IBP (400.000 expuestos), los IBP producirían 10.000 casos adicionales de demencia al año (un incremento de unos 24.000 a unos 33.000).

Los IBP atraviesan la barrera hematoencefálica. En modelos animales se ha demostrado que pueden incrementar la producción y la degradación de ß-amiloide, y fijarse a la tau. Por otra parte, los IBP reducen los niveles de vitamina B12 circulante (porque interfieren en su absorción), lo que también puede incrementar el riesgo de demencia.

También puede ocurrir que la asociación no sea de naturaleza causal. Por una parte es difícil descartar que no haya habido un sesgo de selección: las personas que toman IBP toman generalmente otros fármacos y son más vulnerables; el uso de IBP se asocia al uso de medicación antitrombótica, que también puede ser un marcador de mayor riesgo de demencia (de origen “vascular”). Por otra parte, las personas que toman IBP, comparadas con las que no toman, van al médico con mayor frecuencia, y eso por sí mismo implica un mayor riesgo de recibir un diagnóstico de demencia (sesgo de Berkson).
Citas relacionadas Citas relacionadas 100299