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Última actualización: 8/12/2019
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Dowell D, Haegerich TM. CDC guideline for prescribing opioids for chronic pain — United States, 2016
Journal of the American Medical Association (JAMA)
15 de marzo 2016
Volumen 315 nº 15 página(s) 1624-45

En 2014 en EEUU fallecieron unas 20.000 personas por intoxicación por opiáceos. Un 3% a 4% de la población general recibe prescripciones de opiáceos. Los CDC han publicado lo que se considera la primera guía federal de práctica clínica, sobre uso de analgésicos opiáceos para el tratamiento del dolor no oncológico ni terminal, en pacientes adultos durante más de 3 meses. Estas recomendaciones se basan en una puesta al día de un revisión sistemática de 2014. En aquella fecha no había estudios que hubieran evaluado los efectos beneficiosos de los opiáceos administrados durante más de un año, pero se habían documentado riesgos considerables de adicción, intoxicación y muerte asociados al uso prolongado.

La guía contiene 12 recomendaciones:

- Para el tratamiento del dolor crónico son rpeferibles los tratamientos no farmacológicos (por ej., ejercicio, terapia cognitiva conductual) y los analgésicos no opiáceos.

- Sólo se deben prescribir opiáceos después de fijar objetivos terapéuticos claros, dirigidos tanto a mejorar la funcionalidad como a aliviar el dolor.

- Los riesgos de los opiáceos en el tratamiento del dolor crónico deben ser comentados de manera explícita con el paciente y/o sus familiares.

- Son claramente, si no exclusivamente, preferibles los opiáceos de liberación inmediata. La metadona no constituye la alternativa preferible como opiáceo de acción prolongada, y sólo debe ser utilizada por clínicos experimentados en su empleo.

- Se debe prescribir inicialmente la dosis mínima eficaz. Cuando se debe aumentar la dosis de manera progresiva, en la mayoría de las circunstancias las dosis diarias no deben exceder el equivalente de 50 mg de morfina (50 mg de hidrocodona o 33 mg de oxicodona).

- En la mayoría de las circunstancias las prescripciones de analgésicos opiáceos para el dolor agudo se deben limitar a 3 días.

- Los efectos beneficiosos y perjudiciales deben ser revisados en 1 a 4 semanas desde el inicio del tratamiento o desde el incremento de la dosis, y a intervalos regulares a partir de entonces.

- De deben evitar los opiáceos en pacientes con trastornos respiratorios del sueño (apnea del sueño) y con insuficiencia renal o hepática, en las mujeres embarazadas y en las personas de edad avanzada (de 65 años o más). Para los pacientes con riesgo elevado de intoxicación, considérese la posibilidad de prescribir también naloxona.

- Se deben revisar los nuevos datos de los programas de seguimientod e la prescripción de analgésicos opiáceos al inicio del tratamiento y a intervalos regulares.

- El clínico debe considerar el uso de determinaciones en orina al inicio del tratamiento y a intervalos regulares a partir de entonces. [Esta recomendación puede haber sido “influida” por los fabricantes de kits de laboratorio para detección de drogas en orina, un negocio que en EEUU es tan innecesario como floreciente.]

- El uso concomitante de benzodiacepinas incrementa el riesgo de intoxicación, y debe ser evitado.

- El clínico debe vigilar la aparición de adicción o de uso excesivo y buscar y organizar la aplicación de un tratamiento de eficacia demostrada para estos casos.
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