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Última actualización: 12/11/2019
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Hall W, Lynskey M. Long-term marijuana use and cognitive impairment in middle age
JAMA Internal Medicine (JAMA Intern Med)
1 de marzo 2016
Volumen 176 nº 3 página(s) 362-3

Se comenta el estudio de Auer et al-XXXXX sobre deterioro de la función cognitiva asociado al consumo prolongado y elevado de cannabis. El estudio incluyó a 3.385 personas de edad mediana que fueron sometidas a seguimiento durante 25 años. Los resultados indican que los consumidores de cannabis diariamente durante un período prolongado tienen menos memoria verbal que los que no han consumido.

Según el autor, el estudio de Auer-XXXXX tiene varias fortalezas. Se logró hacer un seguimiento de hasta dos terceras partes de la cohorte inicial, de adultos de 18 a 30 años al inicio, y que era representativa de la población general, y se evaluó a un 96,7% de los participantes que llegaron al final con pruebas neuropsicológicas de función cognitiva.

La información detallada que se recogió sobre el consumo de cannabis a intervalos regulares (que mostró un consumo comparable al de las encuestas nacionales de salud) demostró que un 11,6% de los participantes consumieron cannabis de manera continuada durante gran parte del período de seguimiento. También se recogió información detallada sobre otros factores que pueden afectar la función cognitiva (consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, nivel educativo, depresión y factores de riesgo cardiovascular). Finalmente, se excluyó del análisis a los participantes que consumían cannabis al finalizar el seguimiento, con el fin de evitar efectos que podrían ser atribuidos a intoxicación por cannabis, y no a consecuencias de la exposición prolongada.

Los resultados coinciden con los de otros estudios sobre la misma cuestión. En general en los estudios de casos y controles se ha hallado disminución del aprendizaje verbal, la memoria y la atención en los consumidores crónicos, comparados con controles. La magnitud de estas diferencias ha sido generalmente relacionada con la duración y la frecuencia del consumo, y, por lo tanto, a la dosis acumulada de THC.

En un estudio de cohortes desde el nacimiento realizado en Nueva Zelanda también se halló que las personas con consumo intenso durante varias décadas presentaban menor rendimiento cognitivo que las no consumidoras. En este estudio se evaluó el QI a los 13 años (antes de la exposición a cannabis) y otra vez a los 38 años. Se halló que los iniciadores precoces en el consumo y los consumidores persistentes presentaron las disminuciones de puntuación de mayor magnitud (8 puntos en comparación con los no consumidores y con los que consumieron pero lo dejaron). Los análisis detallados de los resultados de este estudio indican que el consumo persistente sería la explicación más plausible de la disminución del QI: En primer lugar, la disminución fue mayor en los que iniciaron el consumo en la adolescencia y prosiguieron con él durante toda la vida adulta. En segundo lugar, la disminución persistió tras ajustar por consumo reciente de cannabis, consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, nivel educativo, síntomas de esquizofrenia y clase social. Entre las personas con mayor consumo y más sostenido, las puntuaciones de QI fueron por término medio 1,5 desviaciones estándar menores que las de sus familiares y amigos íntimos; los familiares notificaron que los grandes consumidores tenían más problemas de memoria y atención en la vida cotidiana, comparados con los no consumidores. [Razonamiento basado no ya en una variable blanda, sino más bien en una no variable (“los familiares dijeron…”)].

Estudios de neuroimagen funcional han mostrado que los grandes consumidores de cannabis tienen afectación de la función cognitiva: en general han mostrado que los consumidores tienen una actividad cerebral en las regiones involucradas en la memoria y la atención menor que los consumidores, así como alteraciones estructurales en hipocampo, corteza prefrontal y cerebelo.

Las pruebas disponibles no establecen fuera de toda duda que el consumo elevado de cannabis afecte la memoria verbal y disminuya el QI. Cada estudio puede ser criticado, pero pensamos que se debe dar un peso considerable a la confluencia de resultados de los estudios de casos y controles, de neuroimagen y ahora de dos estudios prospectivos de larga duración. Estos efectos cognitivos preocupan especialmente porque las personas jóvenes con escasa capacidad cognitiva parecen más propensas a iniciarse en el consumo a una edad precoz, y continuarlo durante su vida adulta.

[Artículo lleno de presunciones, muy probablemente motivadas por la despenalización y en algunos estados legalización del consumo de cannabis.]
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